Cuando alguien decide vender su ecommerce en España, Flippa suele ser la primera parada. Es el portal más grande del mundo, tiene tráfico y publicar es inmediato.
Y por eso mismo conviene entender qué estás haciendo cuando publicas allí.
Un portal americano con compradores americanos
Flippa nació y creció en el mercado anglosajón. Su masa de compradores busca negocios en inglés, con métricas en dólares y modelos que allí son habituales.
Eso tiene una consecuencia directa en el precio: los múltiplos que se manejan en ese mercado van, por lo que observamos, entre 0,3 y 0,8 puntos por encima de lo que se paga en España. Hay más compradores compitiendo, existe financiación específica para adquirir pymes y la cultura de compraventa de negocios digitales lleva quince años más de rodaje.
Un vendedor español que mira los múltiplos de Flippa y fija su precio con ellos está pidiendo cifras de otro mercado. Es la primera causa de anuncios que se quedan meses sin una llamada, y lo desarrollo en por qué tu tienda lleva seis meses anunciada y no se vende.
Tu tienda española es un activo raro allí
Ponte en el lado del comprador. Un inversor de Texas que mira tu tienda de cosmética con clientes en España se encuentra con:
- Una fiscalidad que no conoce y que necesitaría asesorarse para entender
- Un idioma en el que no puede atender clientes ni escribir fichas de producto
- Unos proveedores europeos con los que negociar en otra zona horaria
- Una estructura legal —autónomo o S.L.— que le resulta ajena
Nada de eso es imposible. Pero convierte tu negocio en un caso especial dentro de un catálogo lleno de opciones cómodas para él. Y en un mercado con mucha oferta, lo especial se ignora antes que lo caro.
El comprador natural de un ecommerce español está en España: alguien que ya opera en el sector, una agencia que quiere producto propio, un emprendedor que prefiere comprar dos años de historia en lugar de empezar de cero.
Lo que cuesta de verdad
Aquí hay que hacer números, porque la comparación no es tan obvia como parece.
Flippa cobra una cuota por publicar y una comisión al cerrar, con tramos que varían según el plan y el importe. Sobre operaciones pequeñas, la comisión porcentual puede ser considerable; sobre grandes, baja.
Lo que casi nadie calcula es el otro coste:
Un anuncio publicado durante siete meses que acaba cerrando un 25 % por debajo del precio inicial no ha costado la comisión. Ha costado la comisión más ese 25 %.
Y ese descuento no es mala suerte. Es la consecuencia previsible de un modelo donde el negocio se publica y se espera: sin varios compradores mirando a la vez y sin fecha límite, el que mira sabe que el tiempo juega a su favor.
Para que la comparación sea justa, nuestro modelo: por tramos del 10 % al 4 % que bajan según sube el precio, con un mínimo de 2.500 €, y solo si la operación se cierra. Sobre 250.000 € son 22.000 €; sobre 700.000 €, un 7,7 % efectivo. Sin cuota de publicación y sin coste si no se vende.
Cuál de los dos sale mejor depende del caso, y con un ticket bajo un portal puede ser más barato. Lo que no es comparable es el proceso.
Cuándo Flippa sí tiene sentido
No todo es en contra, y sería deshonesto plantearlo así.
Si tu negocio es pequeño —por debajo de 50.000 €— un portal self-serve puede ser la vía razonable. Ahí una comisión mínima de intermediación no compensa para ninguna de las dos partes, y nosotros mismos rechazamos esas operaciones y las derivamos.
Si tu tienda opera en inglés y vende a mercados anglosajones, el desajuste desaparece: tu comprador natural sí está allí.
Si quieres tantear el mercado sin compromiso y tienes tiempo de sobra, publicar y esperar es una forma legítima de averiguar si alguien pregunta.
Lo que haría antes de publicar en ningún sitio
Tres cosas, y las tres son gratis:
Calcula tu BDV con los add-backs incluidos. Publicar un anuncio con la facturación como único dato es la forma más rápida de que ningún comprador serio pregunte. Lo explico en qué es el BDV.
Divide tu precio entre ese BDV y compara el múltiplo resultante con las bandas del mercado español, no con las de fuera. Están en los múltiplos que se pagan de verdad.
Añade al anuncio lo que decide el precio: reparto de tráfico por canal, tasa de recompra, peso de tus tres productos principales y tus horas semanales. Aunque alguna respuesta no te guste. Un dato malo explicado cuesta bastante menos que un dato ausente, porque lo ausente el comprador lo rellena con el peor caso.
Si haces esas tres cosas y decides publicar en Flippa igualmente, al menos estarás publicando un anuncio que se puede evaluar. Que ya es más de lo que hace la mayoría.
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