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Qué es el BDV y por qué tu beneficio contable no vale para vender

Si miras tus cuentas anuales y ves un beneficio de 18.000 €, es normal que pienses que tu tienda no vale gran cosa. Multiplicado por tres, poco más de 50.000 €.

El problema es que ese número no es el que se valora. Y la diferencia entre uno y otro suele ser de decenas de miles de euros.

Tus cuentas están hechas para otra cosa

El beneficio de tus cuentas anuales está optimizado para pagar menos impuestos. Es legítimo, lo hace todo el mundo y tu gestor hace bien su trabajo. Pero significa que ese número está construido para parecer pequeño.

Y el comprador de una tienda de este tamaño no compra una empresa que va a dirigir alguien desde fuera. La va a dirigir él. Lo que le interesa es otra cosa: cuánto dinero va a tener disponible en total si se pone al frente.

Ese número tiene nombre: Beneficio Discrecional del Vendedor, BDV. Fuera de España lo verás como SDE, Seller's Discretionary Earnings.

Cómo se construye

Se parte del beneficio antes de impuestos y se le suma todo lo que salía de la empresa sin ser un coste real de la empresa para su nuevo dueño:

Concepto ¿Se suma? Qué te van a pedir
Tu retribución Siempre Nóminas o registro de distribuciones
Cuota de autónomos Siempre Recibos del RETA
Amortizaciones Siempre Cuentas anuales
Intereses de préstamos Siempre Cuadro de amortización
Gastos personales pasados por el negocio Sí Facturas identificadas una a una
Vehículo de uso personal Si no es operativo Contrato y justificación
Familiares en nómina sin función real Sí Nómina y declaración escrita
Gastos que no se repiten (rebranding, migración, un pleito) Si son genuinamente irrepetibles Facturas y explicación
Constitución, notaría, registro Sí Facturas

Y hay una lista igual de importante de lo que no se suma nunca: los ingresos no declarados, la retribución de un segundo socio —solo se normaliza uno, el otro es un coste real de personal—, el marketing «que se podría recortar» y las proyecciones de crecimiento.

Lo que casi nadie hace, y es lo que da credibilidad

Aquí viene la parte que separa un BDV que aguanta de uno que se cae a la primera pregunta: hay que restar lo que cuesta tu propio trabajo.

Si dedicas 30 horas semanales a atención al cliente, preparar pedidos y llevar las campañas, ese trabajo tiene un coste de mercado. El comprador va a tener que contratarlo, y lo va a descontar del precio. Restarlo tú antes, por escrito, es lo que convierte tu cifra en una cifra defendible.

Referencias de coste anual para empresa, 2026:

Función Coste anual
Atención al cliente, media jornada 12.000 – 16.000 €
Gestor de ecommerce / operaciones 24.000 – 32.000 €
Gestión de paid media (agencia o freelance) 12.000 – 24.000 €
Almacén y preparación de pedidos, media jornada 12.000 – 15.000 €

El ejemplo, con los números

Volvamos a esos 18.000 € de beneficio contable.

Concepto Importe
Beneficio antes de impuestos 18.000 €
+ Tu retribución 14.000 €
+ Cuota de autónomos 4.200 €
+ Amortizaciones 2.800 €
+ Móvil, dietas y viajes personales 1.900 €
+ Migración de plataforma (no se repite) 3.500 €
BDV bruto 44.400 €
− Coste de mercado de tu dedicación (15 h/semana) −13.000 €
BDV normalizado 31.400 €

De 18.000 € a 31.400 €. Con un múltiplo de 3, la diferencia entre valorar tu negocio en 54.000 € o en 94.200 €.

Cuarenta mil euros de diferencia, sin haber vendido un producto más. Solo por contar bien lo que ya ganabas.

La condición que lo sostiene todo

Cada línea de esa tabla tiene que poder demostrarse con un documento. Una nómina, un recibo, una factura identificada.

Un add-back sin justificación no es un add-back: es una afirmación. Y en cuanto un comprador encuentra una que no se sostiene, deja de creerse las demás — incluidas las que eran ciertas. Es la forma más rápida de perder los 40.000 € que acabas de ganar.

Por eso la parte más aburrida de todo esto —repasar el extracto bancario del año línea a línea, buscando gastos personales identificables— es también la mejor pagada. Suele ser una tarde de trabajo.

Qué hacer con esto

Calcula tu BDV antes de pedirle un precio a nadie. Si vas a pedir un múltiplo sobre un número mal construido, da igual que el múltiplo sea correcto.

Y si no tienes los datos ordenados para hacerlo, empieza por ahí: el cuaderno de control recoge exactamente lo que hace falta, y es gratis. La metodología completa, con los cuatro pilares y los factores que mueven el múltiplo, está en la guía de valoración.

Esto no es asesoramiento fiscal ni contable, y conviene revisarlo con tu asesor. Pero saber qué número mira un comprador es la diferencia entre negociar y aceptar.

¿Y cuánto vale tu ecommerce? Rellena unas preguntas —cinco a diez minutos— y te mandamos una valoración con el rango en el que defenderíamos tu negocio, qué lo sube y qué lo frena.

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