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Cuándo te decimos que no vendas todavía: el suelo de la banda y la puerta de admisión

Casi todo lo que se escribe sobre valoración de ecommerce responde a la pregunta «¿cuánto vale mi tienda?». Hoy toca la otra: ¿y si la respuesta correcta es «todavía no»?

En nuestro baremo existe esa respuesta, está escrita y tiene dos mecanismos: una puerta de admisión antes de valorar y un suelo después de puntuar. Los dos buscan lo mismo: no sacar al mercado un negocio que el mercado va a rechazar.

La puerta de admisión

Antes de puntuar nada, el baremo hace seis comprobaciones. Si falla alguna de las cuatro primeras, no se emite valoración: se entrega un roadmap de preparación o se deriva el caso.

Comprobación Si falla
Doce meses o más de operación Roadmap de preparación
El canal principal no es un marketplace de terceros No se valora con este baremo
Sin discrepancias sin explicar entre plataforma, banco e impuestos Bloqueante
Sin contingencias probables sin cuantificar Bloqueante

La razón la da el propio baremo: valorar un negocio que no se puede vender consume las mismas horas que valorar uno que sí, y termina en nada. Un bloqueante, además, no resta puntos: suspende la valoración. Por eso no entra en el cálculo del múltiplo.

El suelo: tocarlo no es un resultado

La puerta se pasa. Se puntúan los veintidós factores y se suma. Queda una séptima comprobación, y es la menos intuitiva: si el múltiplo resultante cae por debajo del suelo de la banda de su categoría, el negocio no sale al mercado.

El baremo lo explica así: con tantos factores, un negocio mediocre y uno insalvable pueden acabar los dos pegados al suelo, y el múltiplo no los distingue. La respuesta correcta no es afinar la escala en la zona mala, sino no vender ahí. Tocar el suelo no es un resultado, es un diagnóstico.

Esto también explica una asimetría. Por arriba, el baremo deja pasar un múltiplo por encima del techo si se justifica por escrito. Por abajo no hay justificación posible, porque el suelo no es un precio: es una puerta.

Un ejemplo inventado

Todo lo que sigue es hipotético: no es ninguna tienda real ni un precio de mercado.

Imaginemos una tienda de reventa de producto de terceros, sin exclusividad. En nuestro baremo esa categoría es Reventa / distribución, con banda de 1,7 a 3,0× y base de 2,35. Supongamos un BDV de 60.000 €, dentro del tramo de 40.000 a 100.000 €, que no tiene ajuste por tamaño.

Ahora, tres factores del baremo con los valores que da su tabla:

Factor Situación inventada Ajuste
2.7 Proveedores Proveedor único, relación informal, no transferible −0,5
2.4 Dependencia del fundador Más de 40 horas semanales, sin documentación −0,7
2.10 Transmisibilidad operativa Cuentas críticas a nombre personal, sin documentación −0,3
Suma de estos tres −1,5

Para aislar el efecto suponemos que los otros diecinueve factores puntúan 0. Es una simplificación, no un caso real.

El cálculo: 2,35 − 1,5 = 0,85×. El suelo de la banda es 1,7×. El resultado queda muy por debajo.

Un comprador no pagaría «poco» por esta tienda. Lo que ve es una operación que depende de una persona, de un proveedor sin contrato y de cuentas que no se pueden ceder. Según nuestro baremo, el informe que se entrega no lleva precio: lleva un roadmap.

Qué contiene ese roadmap

Cada línea negativa del ejemplo tiene una salida concreta en el propio baremo:

  1. Proveedor. Pasar de un proveedor único informal a uno con contrato transferible lleva el factor 2.7 de −0,5 a 0.
  2. Horas del fundador. Bajar de más de 40 horas a una banda de 20 a 30 lleva el factor 2.4 de −0,7 a −0,2. Lo hemos desarrollado en por qué tu tienda vale menos si trabajas 50 horas.
  3. Cuentas. Poner a nombre de la sociedad las cuentas críticas devuelve el factor 2.10 a la situación normal, que puntúa 0. El detalle está en las cuentas a nombre personal que rompen operaciones.

Con esos cambios, la suma pasa de −1,5 a −0,2. El múltiplo es 2,35 − 0,2 = 2,15×, ya dentro de la banda.

Después aplicamos el sesgo de prudencia del baremo, −0,20 sobre el múltiplo resultante: queda 1,95×. Con un BDV de 60.000 € son 117.000 € con la fórmula del múltiplo, sin sumar stock ni caja. Es una cifra de un ejemplo inventado, no una estimación ni una promesa de precio.

Fíjate en el orden de magnitud. Los tres arreglos no son inversiones de capital: son contratos, horas y titularidades. La diferencia entre «no se vende» y «tiene un rango defendible» está casi toda en trabajo del vendedor.

Por qué preferimos decir que no

Es un mal negocio para quien solo cobra al vender, y lo hacemos igualmente. El baremo lo razona con el coste de la atención: un precio de salida que el mercado no alcanza quema las dos primeras semanas, que son las buenas, y obliga a bajar en público. Es la dinámica que describimos en por qué tu tienda lleva seis meses anunciada y no se vende.

Nada de esto es asesoramiento fiscal, legal ni de inversión, y el baremo no promete precios ni plazos. Es una forma ordenada de decidir si hoy toca vender o toca preparar.

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